Al finalizar el acto de entrega de los premios ARAME 2018, muchos de los asistentes me comentaron que les había gustado mucho lo que dije en mi intervención. Me alegra y agradezco saber que es un pensamiento compartido. Aquí lo tenéis:

Buenas tardes, Autoridades, Junta y asociadas de ARAME, prensa e invitados.

 

Es para mí hoy un día muy especial. Se me hace entrega de un premio que valida y reconoce todo el esfuerzo llevado a cabo a lo largo de mi carrera profesional.

 

Esfuerzo que ha conducido a la consecución de logros importantes, que no hubieran sido posibles sin el apoyo de todos los que me han rodeado.

 

Ha habido momentos complicados. Muchos kilómetros de distancia me han separado de los míos en muchas ocasiones. Así que no puedo más que desde aquí agradecer a mis hijos, al padre de mis hijos y a mis padres, que ya no están, el apoyo que me han dado y me siguen dando. A mis amigas que siempre me han animado con ese “tu vales mucho” y a todos mis compañeros de trabajo y superjefes, de los que he aprendido todo lo que sé.

 

Doy las gracias a la junta de ARAME por la decisión y por seguir haciendo visible cada día el rol de la mujer en puestos de responsabilidad.

 

Tras más de 25 años en la empresa privada ocupando puestos de responsabilidad y dirección, he decidido en la última etapa de mi carrera profesional emprender una nueva andadura. En Septiembre nace Esther Oriento, la empresa a través de la cuál quiero compartir con el tejido empresarial aragonés mi experiencia y conocimientos.

 

Al final de mi ciclo laboral calculo que habré trabajado 13 años en el siglo XX y 30 años en el siglo XXI. He vivido momentos increíbles, pero creo que lo mejor está por venir.

 

La profunda e inevitable transformación a la que se enfrentan las empresas e instituciones en el momento actual, debido a la digitalización de la sociedad, requiere estar preparados y afrontar el reto.

 

Es necesario poner a contribución del cambio todo el talento disponible. El de todos, el de los hombres y el de las mujeres.

 

Nadie sobra.

 

Este año el premio a la mejor trayectoria profesional me lo han dado a mí, pero lo podrían haberlo recibido muchas otras mujeres: profesionales, directivas o empresarias, y por lo tanto me siento orgullosa de representarlas.

 

Las ‘baby boomers’, tuvimos unos principios retadores como habrán visto en el vídeo, pero paso a paso las mujeres van tomando posiciones en puestos de responsabilidad, también en la empresa privada.

 

Pero también es cierto que cuanto más arriba más complicado es llegar. Las entidades tanto públicas como privadas están jerarquizadas: empresas, universidades, partidos políticos, gobiernos, …)

 

Hay pocos puestos en la cumbre, ya ocupados y esto lleva un tiempo.

 

De lo que no me cabe duda es que hay talento suficiente para romper los techos de cristal. Pero también es cierto que se requiere determinación. Los cargos traen las cargas y por lo tanto el acceder a ellos debería llevar implícita la libertad de elegir.

 

Personalmente pienso que la igualdad no tiene que ver con las cuotas impuestas, sino con la capacidad de elegir en ambos géneros a igualdad de talento.

 

No me cabe la menor duda que vamos por el buen camino, pues la sociedad afortunadamente cambia en la buena dirección desde los pilares de la educación. Pero hasta entonces toda la visibilidad es necesaria, e iniciativas como ésta, los premios ARAME son mas que necesarias.

 

Sigamos trabajando porque estos reconocimientos sean superfluos en el futuro, en la medida de que el acceso a puestos directivos se un proceso libre y natural.

 

¡Muchas gracias!